Se sancionará con privación de la libertad con una pena de seis meses hasta dos años las agresiones a oficiales públicos

Personal de la Guardia Ciudadana también ha sido objeto de agresiones. Existen 17 sentenciados.

Las agresiones a los agentes de tránsito generalmente han sido provocadas durante los controles y por personas en estado etílico. 

Las agresiones físicas a los agentes de tránsito de la Empresa Municipal de Movilidad (EMOV EP), así como a uniformados de la Guardia Ciudadana son frecuentes. El fin de semana anterior se reportó el caso de un agente que fue golpeado en el rostro.

Con esta agresión suman 16 los agentes agredidos en lo que va del año, detalló ayer Adrián Castro, gerente de la EMOV EP.

Según el artículo 283 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), este tipo de acciones son sancionadas con privación de la libertad con una pena de seis meses hasta dos años.

En el caso del uniformado del sábado, se detuvo al agresor quien estará detenido por 30 días. Sin embargo, la institución trabaja para que se impute el delito de ataque o resistencia y se sancione de acuerdo con el COIP.

Castro indicó que la mayoría de conductores son cultos y aceptan sus errores el momento en que se los ha sancionado por infringir una norma de tránsito.

Pero, lo que se ha visto en los casos de agresiones es que las personas que irrespetan a los agentes se encuentran bajo los efectos del alcohol. A pesar de esto, los fallos de las audiencias han sido a favor de la empresa municipal.

Guardias

A más de los agentes de tránsito, los uniformados de la Guardia Ciudadana también son objeto de agresiones de parte de algunos ciudadanos.

De acuerdo con información de este ente municipal, en lo que va del año han sido 17 las personas sentenciadas por agredir al personal de la Policía Municipal. Algunos están detenidos, otros tienen medidas sustitutivas o han tenido que pagar por dañar los bienes públicos.

Entre los agresores están: cuatro limpiaparabrisas, ocho libadores, dos vendedores de papas fritas, dos vendedores de pescado y un comprador, detalló Felipe Camacho, comandante (e) de la Guardia Ciudadana.

A esto se suman las agresiones verbales que a diario soportan los uniformados cuando llaman la atención a quienes infringen las ordenanzas.

Camacho recordó que los guardias tienen la obligación de hacer cumplir las normas en la vía pública por lo que pide colaborar para evitar que “los malos ciudadanos agredan a nuestros elementos y afecten la tranquilidad de Cuenca”.

Planificación

Para Cristian Zamora, concejal que integra la Comisión de Seguridad y Convivencia Ciudadana, las agresiones, en el caso de la Guardia Ciudadana, responden a que las planificaciones no están adecuadas y eso genera problemas.

“Si una persona que vende en la calle es controlada por la Policía Municipal es porque está prohibido, es la ley y debe respetarse…”, aseveró, pero añadió que el problema se da porque la planificación municipal no ha respondido de manera adecuada con más espacios públicos para generar comercialización con condiciones dignas para trabajar.

A decir del edil, el origen del problema no es la persona que defiende su trabajo o del guardia que viene a controlar, sino el hecho de que la ciudad “se ha convertido en un ‘mercadillo’ donde no existe la posibilidad de trabajar de forma adecuada…”.

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