Saberes ancestrales de los adultos mayores, en riesgo de desaparecer por el covid-19

Un gran conocedor de la arquitectura ancestral siekopai e ideador de varias infraestructuras que siguen en pie en la comunidad de Wa’iya. El otro, un experto en la medicina tradicional y uno de los últimos bebedores del yagé, un brebaje sagrado para esta nacionalidad. Esa era la sabiduría de Enrique Piaguaje y Belizario Pallaguaje, dos adultos mayores y fuentes de conocimiento para la Nación Siekopai (Secoya), quienes fallecieron el 14 y 19 de abril del 2020, respectivamente, por problemas respiratorios, debido a un posible contagio con el covid-19. “Para nosotros la muerte de nuestros abuelos es sumamente importante, es triste. Ambos superaban los 60 años”, cuenta Justino Piaguaje, presidente de la nacionalidad Siekopai. Si bien las causas de su fallecimiento aún no han sido esclarecidas, el temor a que enfermen o pierdan la vida más adultos mayores poseedores de estos conocimientos motivó el traslado de muchos de ellos (cerca de 40) hacia una zona alejada de la selva, en Lagartococoha o Pë’këya, en la provincia de Sucumbíos, en la Amazonía del Ecuador. Y aunque ellos ya están aparentemente a salvo y lejos de posibles contagios del coronavirus, el miedo para quienes se quedaron en las comunidades persiste. Integrantes de la Fundación Raíz, una organización sin fines de lucro, hicieron un registro de la cantidad de adultos mayores de 70 años dentro de las comunidades indígenas –principalmente de la Amazonía-, que así como los siekopai, están en situación de vulnerabilidad ante la nueva pandemia. Según este organismo, en este grupo constan 60 adultos siekopai, 90 de la nacionalidad Cofán, 20 de los Siona y cerca de 400 chachis; estos últimos asentados en la Costa norte del país. Además de las graves afectaciones que podría causar esta enfermedad en los indígenas más adultos mayores, este organismo alertó de la posible pérdida de todos los conocimientos ancestrales que no tienen ningún registro escrito y que constan únicamente en la memoria de los abuelos de cada comunidad.

De acuerdo con una investigación de Fundación Raíz dio, en las comunidades amazónicas hay saberes sobre el uso de plantas que solo persisten en la memoria de los adultos mayores de varias comunidades indígenas amazónicas. Para Jimmy Piaguaje, comunicador siekopai, lo que ocurre actualmente se asemeja a hechos pasados en los que ya se vieron en riesgo los adultos mayores. “Nuestros abuelos, en tiempos difíciles, se escondían en la selva y se alimentaban allí. Ellos llevan esa historia aún. Esas memorias van a revivirlas. Se vuelve a repetir la misma historia porque no pueden regresar a vivir en paz en sus territorios”. En años pasados, “esconderse” en la selva les ayudó a sobrevivir de varios problemas, indica Piaguaje. Y de esos viajes han traído algunas de sus vivencias que aún se conocen y se cuentan ahora. “Por escapar en la selva, muchos abuelos han sobrevivido. Cada vez que viajan cuentan sus recorridos, y en esos recuerdos vive la cultura, pero los abuelos tienen más que decir”. Jorge Acero, de la organización Amazon Frontlines, comenta que antes de la emergencia sanitaria en las comunidades ya persistía el riesgo de perder toda una reseña histórica si es que alguno de los sabios adultos mayores falleciera. “Los mayores tienen claro que son la reserva cultural de la tradición”. De allí, indica Acero, el temor dentro de las comunidades a estas enfermedades, como el covid-19; en los territorios siekopai se han contagiado 15 personas. “En casi todas las nacionalidades están conscientes y tratan de impedir que otros compañeros (así sea de la misma comunidad) ingresen a sus territorios. Cada pueblo tiene su forma de curar y atender, pero con un virus como este tendrían que recurrir al sistema de salud, porque es algo desconocido para ellos”. Gilberto Nenquimo, presidente de la nacionalidad Waorani, comparte ese mismo miedo. “Nuestra mayor preocupación es porque no tenemos subcentros equipados cercanos y por nuestra ubicación geográfica. Los ancianos y abuelos de nuestro pueblo tienen mucha vulnerabilidad”. Por ahora, indica el dirigente waorani, se preocupan de que todos los miembros de la nacionalidad conozcan los protocolos de prevención que son desconocidos o ajenos para ellos. “Por ejemplo con el covid no se pueden hacer funerales, pero eso en mi cultura es una contradicción. Afortunadamente, todavía no hay ningún ciudadano waorani con covid-19”. Nemo Nenquimo, lideresa de comunidades waoranis de Pastaza, insiste en que hay que cuidar de los abuelos porque son fuentes de sabiduría para los más jóvenes de la cultura. Ella está preocupada porque a sus territorios siguen llegando compradores y trabajadores madereros por el río Curaray, y son un riesgo para los pobladores indígenas. “Los abuelos son expertos en medicina, en chamanismo y no hemos grabado sus conocimientos. Por varios años ellos han transmitido lo que conocen, pero solo oralmente. Ellos son guías, sabios y nos han acompañado a cuidar nuestra naturaleza”. El 23 de abril del 2020, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía (Confeniae) pidió al Gobierno una mayor coordinación para la distribución de fondos para contener la propagación del covid-19 en estos territorios, a través de un encuentro virtual. Líderes de Perú, Venezuela y Ecuador quienes integran las Organizaciones Indígenas de la Cuenca del Amazonas (Coica) mostraron su preocupación por la falta de atención en las comunidades indígenas de esta región, para evitar la propagación de la pandemia. “No se trata solo de que una persona indígena contraiga el virus, sino que una minoría puede desaparecer del Amazonas”, comenta el vicecoordinador de Coica, Tuntiak Katan. Al igual que en Ecuador, en otras nacionalidades amazónicas persiste el riesgo de que ingrese el virus y afecte a los más vulnerables. Esto ocurrió, por ejemplo, en plena Amazonía de Brasil donde se detectaron casos de covid-19 entre los integrantes de la etnia Borari. Así lo reportó diario El País (de España), el 22 de abril del 2020.

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