Municipio convirtió la cárcel de varones en un complejo dedicado a recuperar el espacio público

Con una inversión de 7’034.000 dólares, el Municipio convirtió la cárcel de varones en un complejo dedicado a recuperar el espacio público, sin perder nuestra memoria histórica.

Una torre de 42 metros de altura, que ofrece una visión de 360 grados del Centro Histórico y la parte norte de la ciudad, corona el Parque de la Libertad, un complejo que llegó al 100 por ciento de cumplimiento de obras en esta semana.

La inversión en el proyecto es de 7’034.000 dólares, e incluye la construcción de áreas verdes, espacios comerciales y culturales y la recuperación de la antigua cárcel de varones de Cuenca.

De acuerdo con el director de Planificación de la Municipalidad, Pablo Abad, el proyecto, al estar cerca de la Universidad Católica de Cuenca y el Conservatorio José María Rodríguez, se convertirá en un lugar para la música, el arte y el sano esparcimiento.

Cuenta con un espacio para eventos públicos, una sala de proyección audiovisual para cine independiente, un salón de música, y una muestra museográfica permanente del archivo documental patrimonial de Cuenca.

En la zona comercial tendrá un restaurante y una cafetería, una heladería y tiendas de dulces, así como un gimnasio o centro deportivo.

Estas implementaciones permitirán que el complejo preste sus servicios hasta las 22:00 como hora tentativa, lo que permitirá el apropiamiento del espacio público.

La zona era considerada peligrosa cuando en el lugar funcionaba el centro penitenciario, comenta Miguel Quito, morador del sector, quien espera que la inauguración del nuevo espacio público permita que la gente se apodere del lugar y se reduzca “totalmente la inseguridad”.

En cuanto a la torre, esta cuenta con un ascensor panorámico que permite observar la parte norte de la ciudad durante el ascenso a la terraza superior, compuesta por paredes de vidrio.

El complejo lateral también cuenta con una terraza, está diseñada para la presentación de exposiciones artísticas o culturales.

Frente a ella, existe una pileta a nivel del suelo, cuyo chorro alcanza los 25 metros de altura.

De acuerdo a Abad, el complejo es “altamente amigable con el ambiente”. Así por ejemplo, el agua de la pileta se reutiliza luego de filtrarla por un desarenador, cuenta con un sistema propio de energía eléctrica, sonorización para evitar la contaminación por ruido y la presencia de árboles de mediana estatura para “armonizar” el entorno.

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