Malestar en comercios de Guayaquil por corte de agua

corte de agua en Guayaquil

Rubén Freire despachaba ayer agua desde dos tanques instalados en su camioneta para poder atender su negocio.

Rubén Freire llegó cerca de las 12:30 de ayer al local de comidas donde trabaja, en la Octava y Cuenca (suroeste) con dos tanques de agua en su camioneta.

Indicó que, debido al corte de agua que sufrió ayer Guayaquil, tuvo que pedirle a un amigo, quien vive en la 34 y Febres Cordero, que le provea del líquido vital, para poder atender su negocio, que abre diariamente desde las 16:00 hasta las 02:00.

Mientras vertía el agua de los dos tanques sobre otros recipientes más pequeños, Freire expresó su malestar por los cortes, pues las provisiones de líquido vital que llevó era para la preparación de la comida.

“Adentro tenemos otros dos tanques, pero eso es para lavar platos”, manifestó.

Desde las 04:00 de ayer se registró un corte en el suministro de agua potable, debido a trabajos de mantenimiento anual que realiza Transelectric de sus sistemas en la subestación eléctrica de Pascuales, antes de la época invernal.

La concesionaria Interagua indicó que, a la par, ejecutaría el mantenimiento preinvernal a la línea de transmisión de 69 kW y subestación eléctrica en la planta La Toma.

Estaba previsto que el corte culminara a las 22:00 de ayer.

En zonas como Mapasingue este, la escasez del líquido vital puso en apuros a la mayoría de sus moradores, como Antonio Mosquera, quien llenaba un bidón mediante una manguera de la lavandería de su vecino.

“Es un problema, hoy nos levantamos sin agua, hay que estar molestando a los vecinos que tienen cisterna, porque un bidón te cuesta casi $ 5”, dijo.

Metros más adelante, desde una camioneta, Ángel Cercado junto a otros tres familiares bajaban tres tanques y cinco bidones de agua.

“Tuvimos que ir hasta la (cooperativa) Balerio Estacio (noroeste) para conseguir agua. Aparte cada bidón nos costó $4,50”, dijo Cercado.

En sectores como la 25 y Portete, se replicaron las escenas de personas transitando con bidones naranjas.

“No pensé en abrir hoy el negocio por el agua, pero eso al final me afecta económicamente”, señaló Joffre Plaza, vendedor de jugos en la zona.

En Flor de Bastión, los moradores esperaban por tanqueros que pasaban por el sector para abastecerse. No obstante, en unos sectores de la parroquia Febres Cordero sí tuvieron agua durante parte de la mañana.

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