Largas jornadas de vendedoras cuencanas

El pasado 8 de marzo recibieron una rosa y un abrazo, unos minutos de descanso y regresaron al trabajo, porque para ellas el mejor regalo es poder llevar día a día el pan a la mesa de sus hijos.

Así lo sostiene Lucía Guamán, quien pasa el día atrincherada en sus ollas y el fuego de su cocina industrial, elementos que le han permitido, desde que tenía 14 años, criar a sus cinco hijos y salir adelante.

“Trabajo sola, no me hace falta un hombre para salir adelante…   mientras recuerda que lleva 43 años trabajando de domingo a domingo.

Fuente:El Tiempo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *