La pérdida paulatina de hábitat del oso andino es una de las razones por las que esta especie se encuentra en peligro de extinción

La pérdida paulatina de hábitat del oso andino es una de las razones por las que esta especie se encuentra en peligro de extinción. Como parte del desarrollo del Plan Estratégico del Corredor de Conectividad Sangay–Podocarpus, se ha propuesto un trabajo con prefecturas y municipios para declarar áreas de conservación de ecosistemas para osos.

El pasado 13 de agosto se reportó la muerte de un ejemplar macho de aproximadamente tres años, en el sector Lato, de la parroquia Puzhio, en Chordeleg, sector del bosque Collay, producto del impacto de tres proyectiles. La denuncia se pondrá en la Fiscalía esta semana, informó el Ministerio del Ambiente.

Eso generó preocupación en quienes trabajan por la conservación de la especie. Fernando Juela,  técnico de vida silvestre de la Dirección provincial del Ministerio del Ambiente, explica que el avance de la frontera agrícola dificulta la supervivencia de esta especie; por ello, “buscan acciones relacionadas con el ordenamiento territorial, conservación, medios de vida sostenibles”, y demás.


En la provincia, entidades como la Prefectura del Azuay, Etapa y el bioparque Amaru tienen un plan de monitoreo de estos mamíferos en lugares como el Parque Nacional Cajas,  el bosque Collay  y cantones de la provincia.

A nivel nacional existe un plan de conservación.  Juela considera que es necesario identificar los espacios donde habitan los mamíferos, para establecer estrategias territoriales.

A pesar de no existir una cifra exacta de osos, se estima que a nivel nacional son alrededor de 2.000.

Reproducción
Ernesto Arbeláez, biólogo del bioparque Amaru, sostiene que el oso andino es considerado un ‘ingeniero forestal’, por la función que cumple en el ecosistema, pues dispersa semillas para contribuir a la restauración natural del bosque.


Amaru tiene un modelo de conservación, tras un estudio que tomó siete años y contó con el apoyo de la Comisión de Gestión Ambiental. En el documento se recogen los protocolos que el zoológico cuencano ha implementado para la exitosa preservación y reproducción del oso andino.

El zoológico trabaja desde hace nueve años con Jubal, un oso de anteojos que fue rescatado en un bosque andino de Paute. En el afán de reproducir la especie con fines de conservación, el bioparque recibió luego a la osa Coya, que permanecía en una hostería. Tras un intenso trabajo, Jubal y Coya procrearon una osezna, Suyana. Su nacimiento fue considerado un hito, por lo complicado de lograr la reproducción del oso de anteojos en cautiverio.

Ese mismo éxito es buscado por zoológicos de Colombia, Argentina, Perú y Ecuador, para repoblar los páramos con el único oso originario de Sudamérica. Una de las metas de Amaru y del Ministerio del Ambiente es lograr la reinserción de esta especie; sin embargo, esa es la parte más complicada.
Amaru tiene un área exclusiva para estos animales y trabaja en la construcción de un túnel para que los osos puedan moverse por el parque.

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