La “adaptación” de los adultos y, especialmente de los maestros a las nuevas tecnologías es uno de los retos y requisitos para logar el éxito en la labor educativa

La “adaptación” de los adultos y, especialmente de los maestros a las nuevas tecnologías es uno de los retos y requisitos para logar el éxito en la labor educativa, señala el catedrático Félix Barreto Juca, citado por la revista de orientación “Vive”. En opinión de Barreto, debe haber una especie de “migración mental” para que la introducción de la tecnología funcione en la educación con una buena metodología. Esto es, los adultos deben migrar a la tecnología y tampoco creer que por entregar un computador o una táblet a un niño se ha incorporado la tecnología.

La penetración de nuevas tecnologías en las aulas escolares es constante y exige preparación a los docentes. Internet.

La “adaptación” de los adultos y, especialmente de los maestros a las nuevas tecnologías es uno de los retos y requisitos para logar el éxito en la labor educativa, señala el catedrático Félix Barreto Juca, citado por la revista de orientación “Vive”.

En opinión de Barreto, debe haber una especie de “migración mental” para que la introducción de la tecnología funcione en la educación con una buena metodología. Esto es, los adultos deben migrar a la tecnología y tampoco creer que por entregar un computador o una táblet a un niño se ha incorporado la tecnología.

Somos los adultos, los migrantes de la tecnología, debemos perderle el miedo… las calculadoras, smarphones y otros, ninguno son malos, no sabemos cómo utilizarlo y nos da miedo”, sostuvo en las ponencias “La tecnología en el aula, un desafío entre el pasado y el futuro” y “Una mirada a los millennials, y su responsabilidad por el mundo”. Los “millennials” son quienes alcanzaron su mayoría de edad después del año 2000.

Barreto aleta que por miedo al cambio se continúa formando “docentes tradicionales” y además plantea que “el centro de la educación no es el niño, sino el maestro… si el maestro sabe lo que va a enseñar, lo enseña con cariño, está contento y tiene las condiciones, hará un trabajo interesante”.

Añade que en la educación se está dejando de lado un factor importante: la exigencia al alumno, lo cual no se contrapone a que el maestro lo acompañe “construyendo sus emociones” y que “les digan que lo hicieron bien, su interés es sentirse reconocido, valorado”; y además, apoyado en sobrellevar sus emociones.

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