Inversión y tecnología para mejorar canal en Posorja

Desde el costado derecho del buque Pedro Álvarez Cabral se abre lentamente un enorme brazo que poco a poco se adentra en el mar. Es como una aspiradora que llega hasta el fondo marino para succionar material y dragar.

El barco, de 148 metros de eslora (largo) y dotado de modernos recursos tecnológicos, opera hace cerca de dos meses en el canal de ingreso a Posorja, parroquia de Guayaquil.

Su tarea es dragar dicho canal hasta una profundidad de 16 metros, para que por allí puedan acceder los buques tipo post-Panamax. El Pedro Álvarez Cabral es la más grande de las tres dragas que emplea la empresa belga Jan De Nul, que mantiene un contrato con la firma DP World, la concesionaria del nuevo puerto de aguas profundas que se construye en Posorja.

Una vez que el brazo succionador llega al fondo marino, se activan las bombas y el barco avanza lentamente mientras va drenando y el chorro de material, la mayor parte arena, cae a un depósito ubicado en el centro de la embarcación. Este tiene capacidad para almacenar 14.500 m³ de material, el equivalente a 800 volquetas tipo mula.

Michael Dandanell, director del proyecto, explica que el buque draga Pedro Álvarez Cabral utiliza tecnología de alta precisión. “Es todo computarizado, se hace un control tecnológico segundo a segundo para tener un dragado de alta precisión”, destaca.

El área de trabajo está determinada por los estudios aprobados por el Ministerio del Ambiente y otros organismos, señala Dandanell.

Para llegar al área de operación del enorme buque se accede en una lancha desde Posorja, por espacio de 45 minutos. El trabajo es de 24 horas siete días a la semana.

Cada operación toma un tiempo de cuatro horas. Se ubica en el punto de dragado, desciende el brazo succionador y avanza lentamente, mientras draga hasta llenar el depósito de material, que ingresa con agua pero se va filtrando a medida que se llena.

Con su máxima capacidad de carga, el barco navega hasta el punto determinado por las autoridades como botadero, en el mismo mar y el buque acciona la apertura de unas compuertas para que el material caiga.

El control de estas actividades se dan desde dos áreas del barco. En el puente de mando, una cabina panorámica de 30 por 10 metros está el comando de navegación, con casi una docena de pantallas, radares y visualizadores de GPS. En otra sección, con una decena de pantallas, se opera el brazo mecánico, las bombas de succión y el llenado y descarga.

Adicionalmente, en la parte posterior del barco está la casa de máquinas, igualmente dotada de tecnología. Camarotes, un restaurante, un bar, un gimnasio y otras áreas son parte de este barco, que ha trabajado en diversas partes del mundo.

Dandanell recalca los controles ambientales, los planes de manejo y hasta los permanentes estudios de barimetría y de flora y fauna marina. La tripulación es de 13 personas de diversas nacionalidades.

Jan Van Den Driessche, director de Jan De Nul para Sudamérica, destaca la experiencia de la empresa belga. Por su flota y tecnología es la primera en este campo, señala. Tiene las dragas más grandes del planeta. En Ecuador ha dragado el canal de acceso a Puerto Bolívar, en El Oro, del que tiene a cargo el mantenimiento, y en el puerto de Manta.

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