Habitantes del centro de Guayaquil volvieron a ser afectados por ladrones de cables telefónicos.

Enojo ciudadano por el robo de cable telefónico

Personal de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) evaluaba el miércoles los daños que causaron los sujetos que robaron cable telefónico.

Habitantes del centro de Guayaquil volvieron a ser afectados por ladrones de cables telefónicos. La madrugada del miércoles fue violentado un ducto de las calles Luque y Esmeraldas, a través del cual sujetos extrajeron menos de diez metros de cable de cobre, pero que fue suficiente para dejar sin servicio a alrededor de 300 abonados de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT).

Personal de la CNT indicó que la semana pasada hubo un incidente similar en las calles Tungurahua y Pedro Pablo Gómez, lo que provocó la desconexión de unos 1.000 usuarios; y que asimismo en la calle Bogotá, zona del barrio Centenario, otro corte dejó sin tono a más de 1.200 ciudadanos.

Desazón y enojo evidenciaron el miércoles los afectados por el robo de cable telefónico en las calles Luque y Esmeraldas, aunque en esa zona ciertos habitantes tienen semanas sin tono por sucesos anteriores.

Bosco Rodríguez aseguró que el lunes 7 se presentó en la oficina de la CNT que funciona en la ciudadela La Garzota para dar seguimiento a su reclamo de restablecimiento de servicio, del cual carece hace casi tres meses, indicó. En su reporte constaba que la anomalía era producto del robo de cable.

Jackeline Toledo, copropietaria de un local de venta de accesorios de carros, contó que el 24 de diciembre pasado amaneció sin servicio, supuestamente por otro incidente similar.

“La familia que llamaba para saludar por Navidad preguntaba qué le pasaba al teléfono, ahí me di cuenta de que estaba muerto”, dijo y lamentó las pérdidas por no poder realizar transacciones con clientes que pagan con tarjeta de crédito.

Ricardo Ubilla, gerente provincial de Accesos de la CNT, indicó que en el 2018 se registraron alrededor de 400 casos de robo de cables telefónicos, mayoritariamente en Guayaquil, más reportes en los que están incluidos Playas y Milagro.

Comentó que en el barrio Centenario, sur de Guayaquil, se pudo detener a dos sujetos y retener la camioneta en la que se movilizaban luego de que se activara una alarma de la CNT. Dijo que un ladrón de cable pasó dos años y medio en la cárcel por estas acciones.

Moradores del centro y personal de la Corporación presumieron que los denominados chamberos son los que extraen cable telefónico para luego vender el cobre a las recicladoras. “Queman el recubrimiento que es de plástico y del cobre que sacan hacen una bolita, que es la que venden”, sostuvo el gerente Ubilla.

El funcionario expuso que la CNT ejecuta un plan para cambiar el cable de cobre por fibra de vidrio. Dijo que este último material no es apetecido en los negocios de reciclaje y que el 30% de la ciudad ya dispone de redes con ese elemento.

Agregó que la institución cuenta con personal que ejecuta rondas en prevención de robo de cables telefónicos.

Chamberos reciben al menos $ 1,8 por cobre

Personal que labora en recicladoras del centro sur de Guayaquil reconocieron que por una libra de cobre han pagado a los denominados chamberos al menos $ 1,8. “Lo que se invierte no es mucho, es de $ 5 a $ 10 porque esto es como la marea, sube y baja (el costo)”, reconoció un hombre ligado a estos establecimientos.

La Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) reporta varios casos de robo de cable telefónico y en ello señala a los chamberos y a los dueños de recicladoras.

Otro empleado comentó que ya no compran este material ni otro que provenga de instituciones públicas porque equivaldría a “meterse en problemas con el Municipio”.

El Cabildo ha denunciado ante la Fiscalía el robo de mobiliario urbano, incluido en esto tapas de alcantarillas, bancas y tachos de basura metálicos.

El robo de tapas ha repercutido en accidentes de ciudadanos, ya que han caído en huecos.

Dentro del ámbito de su competencia ha propiciado la clausura de recicladoras, por supuestamente comprar material producto de un robo.

Un chambero que suele frecuentar el barrio Garay sostuvo que ha vendido cobre a recicladoras, pero conseguido en construcciones de viviendas, porque allí suelen dejar “cables botados”. Comentó que incluso él compra para poder vender el material metálico. Agregó que ha pagado máximo $ 1,5 por una libra a dueños de construcciones, para luego vender ese material a $ 2 en las recicladoras y así obtener ganancia.

Por lo general, en las recicladoras funden el cobre para luego comercializarlo como materia prima en establecimientos especializados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *