Gladys Eljuri, ama a su ciudad.

La menor de la familia Eljuri Antón, Gladys, de 68 años, se declara enamorada de las tradiciones, costumbres, cultura y paisajes de Cuenca.

Gladys Eljuri Antón abrió las puertas de su oficina para compartir un diálogo con Diario EL TIEMPO y recordar parte de su vida que se relaciona al rescate de tradiciones y fiestas populares de Cuenca.

Recuerda con gran añoranza que junto a sus dos nanas pasó su infancia entre los preparativos de grandes festividades populares como la celebración del Carnaval, misas en honor al niño Jesús, y otras actividades que le hicieron enraizarse al colorido y a la calidez que sentía cuando llegaba a las celebraciones.

“Mis nanas me llevaban a todas las fiestas populares, a todas las misas y palo encebado que había en los cantones y parroquias. Comencé desde muy niña a sentir esa sensación del colorido, de la música y lo rico de las velaciones de los niños y de otros evento. (…) Creo que esto hizo que poco a poco vaya amando a lo que es nuestras costumbres”, expresa.

Una de las fiestas que más disfruta esta empresaria cuencana, que actualmente se desempeña como la gerente general de Almacenes Juan Eljuri, tras el fallecimiento de su hermano Jorge, es el Carnaval.

A modo de confesión, comentó que es amante de jugar mojándose y usando unos cuantos elementos más (dulce de higo, manteca y otros) para marcharse y que este gusto lo heredó su hijo y todos sus nietos, aunque en la actualidad por cuestiones de salud, ya no lo juega de esta manera.

“Este amor por el carnaval, que lo vivimos adentro de la familia, me hizo querer compartir esta fiesta del Jueves de Compadres con toda la ciudad”, comenta.

Este deleite con el juego del carnaval la llevó en 2005, a través de la Fundación Municipal Turismo para Cuenca, cuando se desempeñaba como presidenta, a rescatar una de las fiestas más representativa de Cuenca, el ‘Jueves de Compadres’.

“Cuando era niña junto a mis nanas visitábamos el mercado y comprábamos todos los elementos para la charola, luego las armábamos y con la canasta de pan, con la cantarilla de leche y los huevos visitábamos a todas sus amistades para hacerles cargar a la guagua. Era casi como hacer cargar a los compadres de bautizo”, recuerda.

La empresaria instauró el ‘Jueves de Compadres’ como el inicio del Carnaval en la ciudad.

Señala que no está de acuerdo con el uso de la espuma de carnaval, afirma que es “una distorsión” del verdadero origen de la fiesta. Sin embargo, dice comprender que las sociedades se transforman con los años y que en el camino ésta transformación hace que se sumen elementos a la cultura de los pueblos.

 

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