Estudiantes de Bachillerato efectuaron el juramento a la Bandera patria como la más firme constatación de la nacionalidad ecuatoriana

Para los abanderados representa un alto orgullo y privilegio el portar estandartes con el emblema patrio.

María Emilia Merchán, abanderada de la Unidad Educativa Santa Ana, recibe la felicitación de su padre, Xavier Merchán.

Llevar la bandera que representa a los ecuatorianos es un honor que me llena de orgullo, porque refleja el esfuerzo realizado en todos estos años. Creo firmemente que todo lo que se hace en la vida ella nos devuelve con creces, expresó María Emilia Merchán Moscoso, abanderada de la Unidad Educativa Santana, uno de los numerosos establecimientos educativos que ayer programó el Juramento a la Bandera en homenaje al día del Emblema patrio.

El cuadro de honor liderado por la destacada estudiante fue completado por Paola Benalcázar, portaestandarte de la bandera de Cuenca; Salomé Román, portaestandarte de la unidad educativa; Juan Castanier y David Delgado, escoltas del Pabellón Nacional; Juan Idrovo y Daniel Peña, escoltas del estandarte de la ciudad; Daniel Vélez y Ariana Guerrero, escoltas del estandarte de la unidad educativa.

Esto en el marco del Reglamento General de la Ley Orgánica de Educación Intercultural vigente que establece el reconocimiento, cada año, del abanderado, portaestandartes de la ciudad o cantón y escoltas.

Emilia Merchán agradeció profundamente a la institución, sus autoridades, profesores y compañeros de aulas por todo lo realizado en su formación personal, “sin su enseñanza no sería la persona que soy hoy en día”, subrayó.

Al igual que ella, centenares de estudiantes de los terceros años de Bachillerato efectuaron el juramento a la Bandera patria como la más firme constatación de la nacionalidad ecuatoriana y del respeto a los símbolos cívicos.

La bandera tricolor flamea en el territorio ecuatoriano desde el 26 de septiembre de 1860, fecha en la que el entonces presidente Gabriel García Moreno la puso en vigencia, fue ratificada en 1861 mediante Convención Nacional; en 1900 se le agregó el Escudo Nacional, según recordó Ligia Feicán, docente del área de Estudios Sociales de la Unidad Educativa Miguel Merchán Ochoa.

En dicho establecimiento el cuadro de honor fue integrado por la abanderada Erika Fabiola Pizarro; la portaestandarte de la ciudad, Lissete Auquilla; y la portaestandarte del plantel Katherine Peñaloza.

En la Unidad Educativa Leoncio Cordero Jaramillo, su abanderado, Francis Beltrán se llenó de orgullo al saber que luego de cumplir las metas trazadas puede representar en algo al Ecuador.

Una persona educada es una persona que sabe pensar las cosas de la mejor manera, que sabe tomar las mejores decisiones en su vida, yo solo quiero hacer lo mejor para mí, subrayó el estudiante.

Añadió que es importante resaltar el espíritu cívico, conocer la historia del país, su caminar democrático, para construirnos en el presente como ciudadanos positivos que aporten al desarrollo en forma activa.

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