Entregan libros escolares a madres a cambio de aceite usado

 Reuso y ahorro promueven dos planes del país

Ana Vega y Bessel Pipper, de ARC Pipper, lideran iniciativa sobre reutilización de aceite usado, uno de los finalistas en la categoría desarrollo humano

En Ecuador se consumen 190 millones de litros de aceite vegetal al año, de los cuales el 30% es desechado y de eso casi el 70% proviene de hogares y el resto es industrial, cita Ana Vega, coordinadora de proyectos de ARC Pipper, recolectora y exportadora de esta materia.

Ese aceite desechado, en ocasiones, termina contaminando cuerpos de agua o como materia prima para la elaboración de balanceado de cerdos y pollos. Eso, según estudios que maneja, podría tener un riesgo para la salud.

Por esas motivaciones nació el proyecto Microfranquicias, que reúne a mujeres para la recolección de aceite. El plan fue uno de los dos finalistas nacionales en los premios Latinoamérica Verde, que se realizó esta semana en Guayaquil.

El proyecto funciona desde 2014 con el Patronato San José de Quito, donde entregan libros escolares a madres a cambio de aceite usado. Desde el 2016 congregan a 300 recicladoras. Por cada botella de aceite usado reciben $0,20.

“Con esto podrían ganar $460 al mes, tomando en cuenta que hoy muchas de ellas no llegan ni a la mitad de un sueldo básico”, dice Vega.

Lo recolectado se encargan de exportarlo a Europa para la fabricación de biodiésel. La meta a largo plazo es lograr recolectar aquellos desechos anuales del país y construir una planta de biodiésel en Quito.

Otro proyecto finalista del certamen, que ayer culminó con las premiaciones, fue Galápagos Verde 2050 de la Fundación Charles Darwin y liderado por Patricia Jaramillo.

Ante los pronósticos de escasez de agua y teniendo en cuenta que en Santa Cruz las precipitaciones pueden ser de 1 cm³ al año, la bióloga dice que con autoridades locales y voluntarios desde el 2014 trabajan en dos componentes prioritarios: la restauración ecológica de ecosistemas y prácticas agrícolas sostenibles. Hoy se lo hace en 6 islas y en 70 sitios.

En eso usan tecnologías como Groasis (balde de propileno), que provee agua en gotas cada día a las especies, ahorrando el 99% de agua de un riego común. “Lo que queremos es que en Galápagos se produzcan especies y cultivos todo el año, hemos complementado dos grandes campos: preservar las islas y satisfacer necesidades del ser humano”.

Se han sembrado 10.000 plantas georreferenciadas, restaurado 100% de una mina de material pétreo en la isla Floreana, cultivo de corredores ecológicos que eviten entrada y muerte de iguanas en la pista del aeropuerto de Baltra.

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