El reto de decirle ‘no’ al sorbete

Los sorbetes, los delgados y coloridos acompañantes de las bebidas, esos que no podemos dejar y de forma casi inconsciente los empleamos para beber el café, el jugo o cualquier bebida en la calle, son los causantes de un alto nivel de contaminación en la ciudad.

El reto de decirle ‘no’ al sorbete, a la funda plástica y a los desechables en general se planteó a través de la campaña ‘A mí sin sorbete’, liderada por la Empresa de Aseo de Cuenca, EMAC, que busca reducir el uso estos artículos.

Los datos de la EMAC  indican que se utilizan 3’200.000  fundas plásticas al mes; es decir, un promedio de 5,3 por habitante.
Andrea Arteaga, gerente de la EMAC, señala que al día se recolectan 500 toneladas de desechos, “pero solo cinco toneladas son de desechos reciclables correctamente separados; es por eso que también pedimos el uso de la funda celeste y colocarla el día correspondiente”.


“La campaña busca reducir el uso de estos elementos plásticos en bares y restaurantes. Un sorbete se usa por 30 minutos máximo y demora en degradarse unos 200 años”, informa Arteaga.

La directora explica que la campaña busca sumar a los dueños de negocios para evitar el uso de plásticos. Es el caso del Hotel Oro Verde, que desde marzo de este año dejó de entregarlos a sus clientes.

Marcelo Ferrari, gerente del hotel, explica que solo en casos especiales dan sorbetes de cartón biodegradables. Dice que trabajan en la reducción de uso de desechables;  por eso, en la cafetería del hotel, los ciudadanos pueden pedir un café para llevar en sus termos o un jugo en sus botellas personales para evitar el vaso.


Cuenta que están desarrollando empaques biodegradables para entregar los alimentos y envases reusables para los artículos de baño en las habitaciones.

Ordenanza
La EMAC tiene listo un proyecto de ordenanza para regular el uso de plásticos en la ciudad, busca reducir su uso y generar conciencia en la ciudadanía. Aún no se conoce la fecha de entrega del documento.

En Ecuador solo Galápagos tiene una normativa para regular esta problemática, que está vigente desde mayo pasado. En esta se prohíbe la venta y uso de sorbetes en las Islas.


De enero a abril se han recolectado cerca de 22 toneladas de desechos plásticos en las islas de Santa Cruz, San Cristóbal, Floreana y Santiago. 
Los sorbetes son fabricados con polipropileno, que se fragmenta en partículas microscópicas que terminan en los océanos.
En ciudades como Quito y Guayaquil  también se ha generado la propuesta de eliminar su uso a través de campañas.

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