Cuenca, una urbe atractiva para implementar proyectos de entidades internacionales

Vista panorámica de Cuenca desde el mirador de Turi.

La ciudad, al ser considerada intermedia, tiene la ventaja de poder solucionar sus problemas de forma efectiva, según el investigador Pablo Osorio; lo que le otorga características para ser un laboratorio de proyectos en diversas áreas a nivel nacional; incluso, antes que epicentros como Quito y Guayaquil.

Tener menos de 1’000.000 de habitantes, una población exigente, la gestión independiente y la lejanía con la capital ecuatoriana son algunas características que han hecho de Cuenca una especie de laboratorio para implementar proyectos en diferentes áreas.
Así lo explican expertos y lo demuestran algunas iniciativas implementadas.

Cuenca tiene “una serie de oportunidades sociales, ambientales, culturales y económicas, que la destacan como un lugar privilegiado para vivir”, reseña Erick Serrano, estudiante del Magíster en Asentamientos Humanos en Chile, en su investigación ‘Ciudades intermedias como prestadoras de bienes y servicios: el caso de Cuenca, Ecuador’.

El investigador Pablo Osorio explica que la ciudad tiene antecedentes que la convierten en una urbe atractiva para implementar proyectos de entidades internacionales; lo que le otorgó en 2015 la categorización de ciudad intermedia. Así se conoce a las urbes que tienen entre 100.000 y 1’000.000 de habitantes (el número varía según la región), y crean puentes de conexión importantes entre zonas rurales y urbanas, según la Red Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales y Regionales.

Proyectos
Esa condición de ciudad intermedia le ha permitido a Cuenca ganar proyectos como el ‘Plan de Mejoramiento de Barrios Periféricos de Cuenca’, organizado por entidades como la ONU Hábitat.

Esta iniciativa busca solventar las necesidades de 10 barrios de la ciudad, que tienen acceso limitado a necesidades como vivienda, servicios básicos, calidad del transporte público, vialidad, entre otros.

En las ciudades intermedias, la población rural tiene más oportunidades de acceder a instalaciones básicas como escuelas, hospitales, mercados y servicios como electricidad, tecnología, transporte, agua potable, recolección de basura, entre otros, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Uno de los retos que tiene Cuenca como ciudad intermedia es evitar el crecimiento desordenado, reconoce Pablo Abad, coordinador de Planemiento del Municipio. Asegura que por ello trabajan en proyectos como el Plan de uso y gestión de suelo, con el apoyo de expertos de ONU Hábitat Bogotá.

Este plan recoge directrices para que la ciudad se desarrolle en los próximos 20 años. Una de esas es el uso de menos territorio y el mejoramiento de la relación con el entorno rural, explica Roberto Lippi, de ONU Bogotá. “Cuenca será líder en la aplicación de este instrumento que permitirá aterrizar el Plan de Ordenamiento Territorial en instrumentos concretos”, dijo.

Abad recuerda que antes ya se han aplicado iniciativas que ahora son un ejemplo en el país y en la región. Cuenca destaca, por ejemplo, por el manejo de residuos sólidos y tratamiento de aguas residuales, siendo la única ciudad en contar con un sistema para tratar el agua y devolverla al río, según Abad.

Además, el año pasado se convirtió en la primera ciudad en generar energía a través de gas metano que se obtiene de la basura. Este proyecto se realizó con la empresa holandesa BGP Engineers. Hace unos 10 años, fue la primera en implementar el sistema de Caja Común en el transporte público, un proyecto piloto que cinco años después fue replicado en Quito, luego en ciudades como Ambato y Loja.

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