Cuenca pondrá un límite a su crecimiento urbanístico

Para el 2030 la ciudad tendrá 140.000 habitantes más, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC. Esa masa poblacional necesitará más recursos, por lo que, de forma coordinada, la Academia, el Municipio y organismos internacionales trazan un plan de gestión.

Para el 2030 Cuenca tendrá 740.000 habitantes según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC. De acuerdo con el experto en urbanismo Augusto Pintos, esto provocará la necesidad, principalmente, de vivienda, equipamientos y espacio para la industria. Sin embargo, un crecimiento desmedido puede afectar la provisión de alimentos y el cuidado ambiental. Para evitarlo, la ciudad traza un plan de uso y gestión del suelo.

Pintos es parte de un equipo de las Naciones Unidas que trabaja en conjunto con las universidades y el Municipio para trazar “un cerco” a la mancha urbana de la ciudad, esto quiere decir, que definen los límites de hasta dónde y hacia qué dirección debe expandirse Cuenca durante los próximos 12 años.

Las soluciones planteadas por los expertos, tras una etapa de diagnóstico que se desarrolló desde mediados del 2018, consisten en definir un espacio para la agricultura y para la conservación ecológica en aquellos lugares donde, por ser zonas de alto riesgo, no se pueden construir viviendas o edificios.

Con esto, alega Pintos, se garantizará la provisión de alimentos, el agua limpia y el aire puro para la ciudad. Coincide con él el concejal Carlos Orellana, quien sostiene que la ruralidad debe ser mirada como parte integral de la ciudad, conservando los usos tradicionales del suelo, a excepción de aquellas zonas ya consideradas de expansión, como por ejemplo El Valle, Baños o Ricaurte.

Pintos indica que el crecimiento horizontal es inevitable, porque se requiere terreno para parques, centros de enseñanza y fábricas o bodegas que ya no caben en la ciudad. Sin embargo, para la vivienda, se propuso aprovechar mejor los cerca de 12.000 predios baldíos de la zona urbana y facilitar el crecimiento vertical con edificios de hasta 20 pisos de altura.

Orellana recuerda que, para facilitar el plan, el Cabildo ya aprobó en primera instancia una creación de un banco de suelos para administrar mejor el espacio público para vivienda.

También se plantea que el Centro Histórico vuelva a poblarse, esto a través de incentivos a los propietarios de los bienes patrimoniales para que los restauren con fines de alquiler u ocupación residencial.

El Plan de Uso y Gestión del Suelo, que normará todos estos aspectos, está en etapa de revisión y debe ser aprobado por el Concejo Cantonal antes del ingreso de una nueva administración. “Es una herramienta necesaria para el desarrollo ordenado de la ciudad”, sostiene Pintos. (I)

Crecimiento. El Municipio definirá, hasta mayo, el espacio que se destinará a vivienda hasta el 2030. Los edificios podrán tener hasta 20 pisos.
Centro. El plan propone incentivos a los propietarios de bienes patrimoniales para que se rehabite el Centro Histórico.
Agua. Uno de los puntos claves del plan es el resguardo de las fuentes de recarga hídrica de la ciudad.
El plan recomienda conservar suelos para el uso agrícola y la protección ecológica de la ciudad, así como de sus fuentes de agua limpia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *