Cuarenta y seis guardiamarinas vestidos de amarillo, azul y rojo descendieron del buque Escuela Guayas en compañía de su comandante, Ricardo Unda.

Guardiamarinas, orgullosos de travesía por once países

Maura León, una de las ocho mujeres que integraron la tripulación del buque escuela.

Las lágrimas eran compartidas entre la guardiamarina Maura León y su madre, Patricia Tobar, mientras se abrazaban por extensos segundos tras varios meses de ausencia. Se dio en el muelle de la Base Naval Sur.

Allí, el reencuentro se replicó con la tripulación del Buque Escuela Guayas que, tras acabar su periplo 31, en el que se incluye su participación en la regata Velas Latinoamérica 2018, acoderó ayer en la ciudad. La alegría contagió a sus familias.

La tripulación sumó 14 oficiales, 81 tripulantes, 46 guardiamarinas –8 mujeres– y 4 invitados, quienes fueron recibidos por el viceministro de Defensa, Diego Gómez, quien resaltó la inclusión de mujeres en la tropa. También estuvo el comandante general de la Armada, Renán Ruiz.

Mientras, en la Base Naval Sur, la Armada recuerda hoy sus 186 años de creación. (I)

Maura León
‘Represento el lado femenino de la Armada’

“Quiero representar a las mujeres en el alto mando, somos muy fuertes, represento el lado femenino de la Armada. Es la mejor experiencia de mi vida. El viaje fue fuerte y bonito, pasando experiencias con tormentas, pero aquí estamos, vivos. Hemos llegado con la bendición de Dios”, dijo Maura, guardiamarina oriunda de Quito. (I)

Juan Pérez
‘La gente nos recibió con los brazos abiertos’

“Me siento contento de volver a Ecuador y que me reciba mi familia. Fue una bonita experiencia conocer países, la gente nos recibió con los brazos abiertos. Lo más importante que nos llevamos son las maniobras que aprendimos. Quisiera ser guardacostas para patrullar fronteras y disminuir la delincuencia”, citó Juan Pérez, de Quito. (I)

Josuet Camacho
‘Espero llegar hasta donde Dios me lo permita’

“Una experiencia única para mi vida personal y profesional al compartir con compañeros de otras marinas, las tradiciones que compartimos y otras que solo nosotros tenemos. En cada maniobra en el buque aprendimos sobre la navegación a vela, espero graduarme y llegar hasta donde Dios me lo permita”, dijo el guayaquileño Josuet Camacho. (I)

Norman Vivas
‘Dejamos un granito nuestro en cada país’

“En este periplo de 90 días lo que hemos aprendido es sobre la vida del mar, que no se aprende en cualquier lugar, solo en este magnífico buque. Una de las experiencias más lindas fue el puerto de Veracruz, unas 5.000 personas muy agradables nos recibieron de una manera increíble. Nos felicitaban por nuestra forma de ser, nos decían que ningún otro buque los recibía como el ecuatoriano. Eso nos llenó de satisfacción al saber que como ecuatorianos, nosotros dejamos un granito de arena en otro lugar del mundo. A largo plazo deseo la potencialización de los guardacostas y más unidades para un mayor control marítimo con la invasión de buques extranjeros en nuestras costas”, reflexionó Norman Vivas, de Guayaquil, en el reencuentro con sus padres.

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