Agua de Cuenca está en riesgo por amenazas al Cajas

Las zonas del Macizo que han sido invadidas por labores agrícolas, de vivienda, agricultura y opciones turísticas han provocado que la producción de agua pase en algunas zonas de 900 a 435 metros cúbicos por hectárea. El Estado hace esfuerzos por recuperar y proteger 60.000 hectáreas de páramo y bosque.

Ganadería, agricultura, vivienda, deportes extremos, la apertura de vías, incendios forestales, plantaciones madereras y servicios turísticos invaden las zonas de recarga hídricas que cercan al Parque Nacional Cajas, el resultado de estas afectaciones, de acuerdo con un monitoreo de la empresa municipal ETAPA y el Ministerio del Ambiente, es la reducción de agua para Cuenca.

El Parque Nacional cuenta con 28.544 hectáreas, pero a su alrededor hay 90.585 hectáreas más que necesitan protección. Las amenazas al entorno han hecho que en los últimos 10 años ciertas zonas hayan pasado de producir 900 metros cúbicos de agua por hectárea a tan solo 435. De seguir la tendencia, en el año 2050 no habrá suficiente agua para la población de la ciudad.

Es lo que explica Marco Bustamante, técnico de la Subgerencia de Gestión Ambiental de ETAPA, quien indica que la empresa, de la mano con el Ministerio del Ambiente trabaja en la detección de amenazas y el planteamiento de soluciones ante el problema.

Amenazas
De acuerdo con los estudios, la principal problemática en el Macizo del Cajas es la expansión de la frontera agrícola que ocupa un 10 por ciento de las áreas que rodean al Parque Nacional Cajas. Bustamante explica que a esta cifra se debe sumar el terreno que recorre el ganado que es “soltado” en el páramo para que se alimente sin control.

La expansión de la frontera agrícola representa varios problemas adicionales, ya que los ganaderos eliminan el bosque para implantar zonas de pastoreo, terminan con las áreas de protección de las orillas, generan incendios forestales, instalan canales de agua que provocan derrumbes, abren vías ilegales y construyen edificaciones que ganan espacio al páramo.

“El solo hecho de que el ganado esté sobre el páramo hace que el suelo se contraiga y el poder de absorción de agua se reduzca a la mitad”, explica el técnico.

Otro de los graves problemas es el equipamiento turístico y de vivienda, que además de invadir zonas de páramo, produce aguas servidas y residuos sólidos que son arrojados a ríos y fuentes de agua sin un tratamiento previo.

Sobre este tema, el concejal Cristian Zamora sostiene que en la anterior administración se hizo “más de una denuncia” sobre construcciones en zonas sensibles cercanas al Cajas y pidió nuevas inspecciones al actual equipo de Control Urbano.

La minería y la plantación de pinos son por el momento problemas marginales y representan, de acuerdo con los estudios, entre el 1,7 y el dos por ciento de afectación a las fuentes de agua de Cuenca.

Soluciones
De las 90.585 hectáreas del Macizo del Cajas que necesitan ser protegidas, las autoridades han podido intervenir en cerca de 30.000 hectáreas a través de acuerdos con los propietarios de los terrenos para que su producción sea agroecológica o para que permitan la recuperación del páramo sin perder la propiedad del bien, esto a cambio de un pago de hasta 600 dólares por hectárea. El Ministerio del Ambiente aplica una estrategia similar a través del plan Socio Bosque, pero con un pago menor, unos 30 dólares por hectárea cuidada. Además, ETAPA ha comprado cerca de 13.000 hectáreas para su conservación y recuperación.

El técnico del Ministerio del Ambiente, Silvio Cabrera, indica que está en marcha la creación de un área protegida que englobe las zonas aledañas al Parque Nacional, para que puedan ser protegidas y recuperadas. Esto sumaría unas 16.000 hectáreas a la zona protegida, “pero el área que se debe conservar es aún extensa”.

Mientras las estrategias públicas de conservación se amplían, hay medidas que los ciudadanos pueden tomar como evitar contaminar el Parque Nacional con basura, no hacer deportes extremos en páramos y no abrir ‘trochas’ o vías de aventura. “Si no cuidamos el Cajas, nada nos garantiza agua para el futuro”, asegura Bustamante.

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