Acceder a una maestría es una de las aspiraciones cada vez más frecuente en los profesionales

Cada vez son más los estudios de cuarto nivel que ofertan las universidades cuencanas; sus precios dependen de los recursos empleados y del área. Hay un proyecto para regular los costos.

Acceder a una maestría es una de las aspiraciones cada vez más frecuente en los profesionales, pero algunos desisten de la idea por los precios; en Cuenca, por ejemplo, los estudios de cuarto nivel tienen un costo de entre 6.000 y 10.000 dólares.

Esta semana, la asambleísta Viviana Bonilla, miembro de la Comisión de Educación, cuestionó el alto precio de las maestrías en el país y el endeudamiento al que se someten varias personas para acceder a ellas, esta mesa debate el proyecto de Ley de Maestrías para regular los precios.

El documento pretende fijar un techo al valor para los programas académicos de tercer nivel en universidades públicas y privadas del país.

Rosana Valdiviezo, funcionaria del Departamento de Posgrados de la Universidad de Cuenca, indicó que la propuesta es viable siempre y cuando la reducción del costo no influya en la calidad de los contenidos, “porque cada programa tiene distintas especificidades”. Esta institución tiene alrededor de 50 programas de posgrado, que van desde los 6.000 a 9.000 dólares.

La Universidad Católica de Cuenca ofrece ocho maestrías; su rector Enrique Pozo considera que la propuesta proveniente de la asamblea “debe fundamentarse en un estudio técnico que considere planta docente, inversión en infra e infoestructura tecnológica, procesos de investigación y vinculación.”

El vicerrector de posgrados de la Universidad Politécnica Salesiana en Cuenca, Diego Peñaloza, señala que cada universidad tiene una forma propia de actuar, por lo que “difícilmente podríamos encasillar a las maestrías dentro de unos mismos valores”. En esta institución los costos están entre los 8.500 y 12.000 dólares.

Otro de los objetivos de este proyecto es reducir el endeudamiento de los maestrantes y permitir mayor acceso a los programas.
Ángeles Martínez, quien cursó una maestría en la Universidad de Cuenca, hizo un préstamo de 6.000 dólares que aún está pagando, pues hace algunos años ya adquirió una deuda para estudiar, pero el título no fue validado. La profesional considera que en el país “falta un sistema que de facilidades para estudiar investigar y ser un buen profesional”

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