PUNÁ, la isla ubicada en el golfo de Guayaquil inauguró una nueva planta de tratamiento de agua en la zona baja.

 

La corriente marina mantenía en un vaivén continuo a más de una veintena de pangas atadas con sogas a los pilares del muelle municipal, en la zona baja de la isla Puná,   parroquia rural ubicada a dos horas del centro de Guayaquil.

Un gigante letrero en el malecón contiguo a ese muelle anunciaba este lunes  la puesta en marcha de la primera planta de agua potable por desalinización del país en esta parroquia,  cuya población suma  5.000 personas, en su mayoría dedicadas a las actividades pesqueras.

Otra veintena de lanchas ya estaban en labores de pesca en el  mar, mientras que en tierra las bocinas de varios parlantes salían de pequeñas casas  ubicadas en  calles y callejones adoquinados de esta parroquia de Guayaquil, que cumple 484 años de proceso fundacional.

Varios moradores como  Alejandro Alfonso y Jesenia Vera caminaban apresurados al ver el aterrizaje de un helicóptero que traía a autoridades, entre ellas, la alcaldesa Cynthia Viteri, el vicealcalde Josué Sánchez  y el exalcalde Jaime Nebot, quienes inauguraron este lunes esa planta.

Era una de las obras más ansiadas para los isleños, que durante años han extraído el líquido a través de pozos.

Varias de las personas que distribuyen el líquido continuaban merodeando y promocionando la venta del líquido de los pozos. Ahora, la planta convertirá el agua salobre captada de un pozo a potable para los pobladores de la cabecera.

A futuro, en unos diez meses aproximadamente, se estima que el servicio se mantenga las 24 horas una vez que use el agua del mar, prometió Viteri. Por ahora será de ocho horas.

Según habitantes, el crecimiento de la parroquia aún demanda más obras de saneamiento como un camal  autorizado, atención de salud permanente y conexión fluvial.

“Debería haber un sitio apropiado para la sanidad”, agregó Willian San Martín, pescador artesanal de la parroquia.

En vialidad se reflejan mejoras con el  80%  de avances de pavimentación y adoquinamiento de la cabecera, dijo José Mendoza, presidente de la junta parroquial, quien resalta obras como las mejoras de la iglesia y programas sociales.

Refiere que actualmente está en estudio la construcción de un sistema de alcantarillado para la parroquia, otra de las tareas aún pendientes.

Al igual que San Martín, Esteban Suárez y Segundo Banchón, vecinos de Barrio Lindo, resaltan la llegada de obras como la planta, cancha municipal y el malecón, pero les intranquilizan los robos y percances que sufren por la presencia de los ‘piratas’.

Por eso, piden atención de las autoridades, dijo José Sánchez, de la asociación de pescadores del recinto La Concordia.

Entre los pedidos también están una remodelación y la ampliación del malecón, que se observa con daños en varias zonas de su orilla,  sostuvo Juan Reyes, otro isleño.

De ello, el concejal rural Luis Murillo  aseguró que se analiza una nueva etapa de este.

En medio de los aplausos, la alcaldesa Viteri cortó la cinta de la nueva planta, cuya producción generará 1.500 m³ por día y anunció varias obras como un nuevo hospital del día, que complementará la atención del centro de salud estatal.

Además, este año empezará el servicio de la primera de dos lanchas ambulancias que brindarán auxilio y traslado de emergencias hacia hospitales cercanos.

Asimismo, ella prometió un techado con 28 luminarias para la cancha municipal.

Dentro de las obras, Mendoza –al igual que el concejal rural  Murillo– refirió que las de turismo se encaminan con proyectos conjuntos con el Municipio y la Prefectura del Guayas, para explotar las rutas fluviales por los ramales del golfo y de la zona alta de la isla.

A ello, Viteri resaltó que la idea es encaminarlo con un plan de isla ecológica.

Otros isleños  pidieron que las entidades de seguridad y el Municipio coordinen tomar acciones rigurosas con supuestos pescadores que consumirían drogas una vez que desembarcan y se abastecen de combustible en la zona, tras  cumplir sus actividades de pesca allí.

 

Un plan para convertir a Puná en una isla ecológica

En su segunda visita a la isla Puná, la alcaldesa Cynthia Viteri enumeró nuevos proyectos de salud  y en los manejos de desechos, entre esos convertir a esta parroquia rural  en una isla 100% ecológica.

Semanas atrás, Viteri ya había adelantado que el Municipio tenía un plan piloto relacionado con temas de recolección de basura y generar combustible con los desechos.

“Desde la recolección de basura hasta generar combustible con la disposición final de la basura. Esto lo vamos a hacer como plan piloto en Puná para que vean lo que se puede hacer a nivel de ciudad”, señaló semanas atrás a este Diario.

Durante la inauguración de la nueva planta de tratamiento de agua potable, la alcaldesa se volvió a referir al tema.

“Avanzaremos hasta convertirla en la primera isla ecológica de Guayaquil,  van a venir planes hermosos que tenemos ya listos de reciclaje y disposición final de basura, de energía solar”, resaltó.

Agregó que se trabajarán planes de turismo con la Empresa de Turismo de Guayaquil para que los ecuatorianos conozcan este punto como un sitio amigable con el medioambiente.

A diario, embarcaciones ofrecen paseos desde Posorja para disfrutar de la comida típica y recorridos de avistamiento de aves como gaviotas y garzas y piqueros patas azules en la parte alta de la isla

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